La responsabilidad social está en nuestras vidas

Reciclaje, energía verde o igualdad son términos comunes hoy en día en nuestro vocabulario pero que sin embargo, hace unos pocos años, eran totalmente desconocidos. La sociedad y los valores que la sustentan, evolucionan con el tiempo modificando nuestras pautas de comportamiento. La preocupación por el impacto de nuestras acciones en la sociedad y/o el medioambiente es hoy una realidad que, más o menos conscientemente, aplicamos en nuestras decisiones diarias. Un ejemplo de ello es el uso de medios de transporte más sostenibles como la bicicleta.

Estos valores se trasladan también al mundo empresarial. Los consumidores exigen a las organizaciones un comportamiento sostenible. Los accionistas no buscan únicamente la rentabilidad de la empresa sino que demandan otro tipo de “beneficios” que se traduzcan en impactos positivos en la sociedad y el medioambiente. Además, entran en juego otros grupos de interés que mantienen relación con la empresa, como puede ser la cadena de valor, y, que hasta ahora habían estado silenciados pero a los que se empieza a oír e influyen en la estrategia de la organización.

Este movimiento en el que se busca integrar la sociedad, el medioambiente y la ética de las conductas de las personas en la gestión empresarial es la responsabilidad social. Una responsabilidad social que se define por su voluntariedad. Su aplicación y desarrollo deben provenir de la propia persona u organización. Esta es su fuente de expansión.

Es cierto que las instituciones públicas, en aras de favorecer la implantación de este nuevo paradigma, está desarrollando una serie de normativa y cambios legislativos que sirvan de pauta para su expansión. Sin embargo, hay que tener en cuenta que, generalmente, las leyes van detrás de las acciones sociales. Por ello, es importante que, tanto a nivel individual como empresarial, se sigan buscando y desarrollando iniciativas que generen impactos positivos en la sociedad y el medioambiente para seguir contribuyendo a ser motor de cambio.

Por lo tanto, aunque la responsabilidad social es esa gran desconocida, podemos decir que nuestras decisiones están influenciadas por ella. La responsabilidad social está integrada en nuestras vidas. Hay mucho que hacer y mucho camino que recorrer pero la semilla ya está plantada y está dando frutos.

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